Lo que inició como una agresiva campaña mediática y jurídica orquestada por Penélope Picazo, ha terminado en un rotundo fracaso jurídico. La Fiscalía General de la República (FGR) determinó que no existe ni un solo elemento que acredite irregularidades en el desempeño de Leonel Díaz Rogel.
La estrategia de este grupo fue clara: intentar confundir a la opinión pública atribuyéndole al Fiscal funciones que corresponden legalmente a la Comisión de Atención a Víctimas. La resolución federal es un tanque de oxígeno para la institucionalidad de la Fiscalía Anticorrupción y un duro golpe a la credibilidad de quienes, desde el poder, intentaron fabricar un delincuente donde hay un funcionario que les estorba.

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