La cloaca de la política morelense vuelve a apestar. Rodrigo Arredondo, exalcalde derrotado y señalado por múltiples corruptelas, ha montado su nueva jugada: imponer a Liliana Chimal como delegada en Tetelcingo, usando a Morena y el acarreo.
¿Su candidata es del pueblo indígena? No. ¿Respetó las reglas? Tampoco. ¿Hizo proselitismo ilegal? Sí. En una asamblea abierta, con recursos, logos y lenguaje morenista, Chimal fue presentada como “la opción del partido”. Y como si eso no bastara, anunciaron el acarreo más burdo y vulgar que haya visto Tetelcingo.
El pueblo ya sabe que Chimal es una ficha más del grupo de Arredondo, no una representante comunitaria. El proceso ya fue contaminado, y la impugnación es inminente.
Tetelcingo se defiende del poder corrupto. Y nosotros vamos a exhibir cada maniobra de quienes creen que pueden comprar un pueblo con tortas, lonas y camionetas.
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